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Enterrado en papel

26 septiembre 2019

Thomas Harding, prestigioso reportero -Financial Times, The Sunday Times, The Washington Post, The Guardian-y documentalista televisivo ha escrito un sensacional true crime a partir de lo que, un día de junio de 2006, la policía londinense se encontró tras la puerta del número 9 de Downshire Hill, en el pudiente barrio de Hampstead, después de que la oficina bancaria del dueño de la casa notificara la imposibilidad de contactar con él para avisarle de un intento reiterado de fraude con sus tarjetas de crédito. O, mejor dicho, lo que no se encontró, ya que fueron necesarios tres registros para dar con el cadáver, brutalmente golpeado y parcialmente quemado, de su morador. Antes de entrar en el edificio, la policía topó ya con una primera sorpresa: pese al altísimo valor inmobiliario de la propiedad, su estado era decrépito, rayando el abandono más absoluto. El panorama en el interior de la vivienda fue coherente con lo visto en el exterior: montañas y montañas de periódicos, revistas y libros en precario equilibrio, esparcidos por todos los rincones, atrancando puertas e impidiendo la libre circulación por las habitaciones, a lo que se sumaban restos de basura e incluso raíces abriéndose paso por los suelos. La segunda gran sorpresa es que el inquilino que mostraba tan flagrantes pruebas de padecer el síndrome de Diógenes -que lleva a la acumulación compulsivo-enfermiza—, devenido víctima de un ataque feroz, cuyo cuerpo asomó bajo varios metros de papel, no era un infortunado ciudadano anónimo sino Allan Chappelow, un reputado fotógrafo y máxima autoridad mundial en la figura de George Bernard Shaw. ¿Cómo un erudito de su nivel halló un final tan desgarrador?

Harding se propone dar respuesta al gran misterio y, para ello, debe despejar dos incógnitas principales:

1) ¿Quién era en verdad Chappelow, aquel que algunos de sus vecinos no dudaban en calificar de huraño y reclusivo, mientras que otros lo definían como un amable conversador? El investigador compone un sugestivo perfil biográfico y emocional de muerto, un individuo poliédrico e intrigante, llegando a trazar una línea temporal de sus últimos meses de vida que lo conduce hasta Austin (Texas)

2) El caso derivó en el primer juicio moderno en el que Gran Bretaña vetó la presencia de los medios de comunicación en la sala del tribunal, alegando “riesgos para la seguridad nacional”. ¿Cómo podían Chappelow y su/s asesino/s suponer un peligro para la estabilidad de la Corona británica?

En su periplo detectivesco, el autor aborda numerosos asuntos de interés para el lector, entre los que se cuentan:

1. La historia de un privilegiado clan familiar inglés, retratado en buena parte a través de una mansión, lo cual a su vez nos conduce a los problemas actuales de gentrificación en uno de los barrios más exclusivos de Londres.

2. La historia reciente de China, con los sucesos de la Plaza Tiananmén en su epicentro.

3. Las sombras de los sistemas de inteligencia y del sistema judicial británicos.

5. El modus operandi de bandas criminales asiáticas especializadas en el robo de identidad y el fraude bancario e inmobiliario.

6. Los riesgos derivados de confraternizar en exceso con un presidiario

7. La complejidad a la hora de fijar una identidad.

Como guinda a un libro tan completo y estratificado, Thomas Harding intercala capítulos en los que va dando cuenta de los pasos y avances (y retrocesos) de sus pesquisas, una suerte de diario de a bordo o making of del libro con el que el lector toma conciencia del laborioso y ramificado trabajo que implica el periodismo de investigación.

Antonio Lozano

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